El Propósito de Dios para el Tiempo Presente

El Propósito de Dios para el Tiempo Presente 
por T. Austin-Sparks
Sería provechoso el que se nos recordara la naturaleza especial de esta dispensación, que comprende el período que va desde la ascensión del Señor hasta su retorno. Y está bien que se nos recuerde (pues, es una tragedia el que no haya sido recordado continuamente al pueblo del Señor a lo largo de esta dispensación) que en esta edad - en esta dispensación – la preocupación principal de Dios con relación a este mundo es sacar algo fuera de él... y no hacer algo con él, ni tener algo en él o que proceda de él.
Hasta que lleguemos a ver con claridad este asunto, estaremos confundidos en cualquier otro asunto relacionado con el Señor: Sea este su obra, su propósito, o nuestra vida en comunión con él.
El Señor está prominentemente ocupado en sacar algo fuera de este mundo. Todo lo demás no es sino una preparación de este mundo para el juicio. Cuando la actividad de Dios se acabe, al “sacar ese algo” fuera de la tierra, entonces tomará lugar el juicio de este mundo. Por consiguiente, todas las ideas acerca de mejorar este mundo y establecer algo de Dios en él, como parte de él – estableciendo aquí algo para Dios – son ideas falsas que conducirán a muchos errores... y, con el tiempo, a una completa desilusión.
En conexión con la actividad primaria de Dios en la presente dispensación, el próximo asunto ha recordar es que esta extracción desde la tierra es algo principalmente espiritual. Por cierto, el Señor ha estado sacando a su pueblo literalmente fuera de este mundo de generación en generación, y habrá – al final – una literal y poderosa salida del resto de aquellos que esperan su aparición. Pero, la salida a lo largo de la presente dispensación es principalmente una cosa espiritual. La dimensión literal o física de ella no será sino el término de una fase.
Este “ser sacados” ocurre espiritualmente, en primer lugar, a través de una crisis - la crisis del nuevo nacimiento – cuando nos damos cuenta de que hemos nacido de otro reino y que ya no continuamos perteneciendo a este mundo: Pues en la realidad más profunda de nuestro ser, por medio de un nuevo nacimiento, ya no somos de esta tierra sino de arriba. Esta es la crisis que nos saca fuera de este mundo. Luego, en segundo lugar, esta crisis, extracción, redención o emancipación (cualquiera sea la expresión que usted prefiera) es un asunto espiritual. Es, en cierto sentido, una peregrinación; un movimiento progresivo. Y, mientras caminamos con el Señor por el verdadero camino, somos llevados, en un sentido espiritual, más y más lejos de este mundo. Estas son verdades simples y elementales, ninguna de ellas nueva, pero que necesitan ser enfatizadas como una forma de establecer lo fundamental.
Lo que permanece de Dios en este mundo está aquí con tres propósitos. Nos referimos ahora a lo que vino por medio de la crisis, está en proceso... pero está aquí todavía (aquí, aunque no como parte de esta tierra). Mientras eso permanece, lo hace con tres propósitos, que apuntan, a su vez, en tres direcciones diferentes: en primer lugar, hacia Dios; en segundo lugar, hacia sí mismo; y, en tercer lugar, hacia el mundo.
El propósito dirigido hacia Dios, por cuya razón estamos aquí, es la representación de los derechos de Dios en la tierra. Tal como David, que, conducido fuera de su reino y lejos de Jerusalén, envió de regreso a Jerusalén al sacerdote Sadoc con el Arca, como un testimonio de que ese era su lugar y de que él regresaría allí un día. Por tanto, el Señor, quién ha sido conducido fuera de este mundo, pone aquí estratégicamente a su pueblo en relación con él mismo y en representación de sus derechos. En consecuencia, estamos llamados a permanecer deliberadamente aquí, sobre esta tierra, contra las reclamaciones del usurpador, como un desafío a las pretensiones del Demonio de ser el príncipe de este de este mundo, a favor de los derechos de Aquel cuyo derecho es reinar. Simplemente permanecemos aquí, vueltos hacia él con este propósito.
En lo concerniente al aspecto de este propósito, que apunta a las cosas de Dios que están aquí, su objetivo es el aprendizaje de la verdadera naturaleza de lo que pertenece a Dios. Se nos deja sobre esta tierra por todo el tiempo de nuestra permanencia en medio de otras cosas, con el objetivo de educarnos. Y nuestra educación está orientada al aprendizaje de cuál es la naturaleza de lo que es de Dios. Tenemos muchas lecciones por aprender. Y tenemos muchos asuntos por conocer, tales como la diferencia entre lo que es de Dios y lo que es del hombre; lo que es de Adán y lo que es de Cristo; lo que es de la tierra y lo que es del cielo; lo que es de la carne y lo que es del Espíritu... y nuestra educación se extiende en esta dirección.
Esto es algo muy práctico y experimental. Si usted y yo fuésemos llevados repentinamente al cielo; vale decir, si una vez salvos fuésemos transplantados inmediatamente al cielo, tendríamos que conocer completa e inmediatamente la naturaleza de todo lo que es de Dios. Pero, deberíamos conocerlo de una forma en la que ahora no lo hacemos. Para expresarlo de otra manera, ahora estamos conociéndolo de una forma en la que no podríamos hacerlo si aquello aconteciera. Luego, nuestro objetivo debería ser conocerlo, como algo que demanda todo de nuestra parte... hasta donde sólo podemos entrar de esa manera. Más, conducidos aquí entre elementos en conflicto, estamos aprendiéndolo de una manera experimental. Esto es, siendo labrados interiormente por medio de sufrimientos, contradicciones, disciplinas y un gran cúmulo de historia interior. Esto es, siendo labrados hacia adentro de nuestro propio ser, pues esta es la forma en que Dios enseña a su pueblo. Es la más fructífera de las formas; de lo contrario, él habría adoptado otro método.

Luego, tenemos la dimensión orientada hacia el hombre de aquello que está aquí de Dios, cuyo asunto es el testimonio y sus testigos. Estas dos palabras no significan lo mismo. El testigo es el instrumento mismo; el testimonio es aquello que el testigo entrega. El Señor debe tener aquí algo que sea la encarnación de la verdad; y que, siendo dicha encarnación, entregue la verdad. Esta es la diferencia entre el testigo y el testimonio. Y nosotros estamos aquí en la tierra, orientados hacia los hombres y hacia el mundo, con este propósito: Ser la encarnación y la expresión de la verdad. Por tanto, observe usted esto, mientras que el Señor deja lo que es estricta y esencialmente suyo aquí por un tiempo, él no quiere que lo suyo se establezca – y se consolide – para convertirse en parte del presente estado de cosas. Aquello está aquí solamente por razón de su divino propósito. Cuando este propósito haya alcanzado el punto en que el Señor considere, en su exclusiva sabiduría y soberanía, que lo mejor para su vaso es que sea transplantado al cielo, entonces él actuará en conformidad.
Todo esto se encuentra sintetizado en dos características de la vida de Cristo:
a) Aunque estaba en el mundo, no era del mundo. Durante ese breve permanencia aquí, él había abrazado todas las leyes de una vida que se vive en relación con el cielo y no en relación con esta tierra. Su lugar, mientras vivía aquí, estaba en el seno del Padre (con Dios, y no en este mundo). El vivió por medio de las leyes de esa relación, y lo hizo así para mostrar al futuro el hecho de que el hombre está llamado a vivir para Dios. Es verdad que él era Dios. Esa no es la cuestión por el momento. Más bien, enfatizamos el otro lado para comprender porqué era necesario para él vivir aquí; y esto, para establecer, en adelante, el hecho de que el hombre puede aún vivir sobre la tierra y ser gobernado por leyes que, de ser obedecidas, lo harán algo más que un hombre de este mundo. Esto puede sonar complicado, pero puede resolverse en un hecho sencillo: El vivió como un hombre en este mundo, aunque no fue parte de él. Y para hacerlo, él tuvo que moverse, gobernado por leyes que no eran las leyes de este mundo sino las leyes del cielo. Esta es una fase de su vida que sintetiza lo que hemos venido diciendo.
b) Aunque está en cielo, aún está expresando su vida celestial en la iglesia por medio del Espíritu Santo. Todo está reunido en esto. El Espíritu Santo fue enviado con el objetivo primordial de reproducir a Cristo en la iglesia y, de este modo, constituir a la iglesia en un Hombre Celestial conforme a Cristo. Así, para nosotros se vuelve imprescindible conocer que es la vida en el Espíritu. Aquello que el Señor está buscando en forma preeminente durante esta edad es un pueblo espiritual que ese encuentre en posesión de un conocimiento, un entendimiento y una percepción de Él mismo, lo cual es un asunto enteramente distinto de todo cuanto posee el hombre natural... y que, en consecuencia, será aquello que va a permanecer cuando todo lo demás se halla ido ( y perdurará a través de todas la pruebas y todas las dificultades). Es el conocimiento interior de Dios en una forma siempre creciente.
El cuidado del Señor hacia nosotros en este tiempo está relacionado con que deberíamos saber que la mente de Dios se acomoda a una mente espiritual, constituida de acuerdo con Cristo en los cielos por medio del Espíritu Santo (el Espíritu reproduciendo en nosotros la vida, la mente, la inteligencia del Señor Jesús, según el Hombre Celestial de Dios). Si la característica más importante de la espiritualidad es la inteligencia espiritual, que implica conocer al Señor en la íntima forma de su pensamiento y de su propósito (esto es, de lo que se conforma a Dios), porque esto es lo que va a sobrevivir a todo lo demás; que sea esto lo que se quiera al permanecer en la preeminente y suprema actividad de Dios en esta dispensación. Este mundo, y todas las cosas relacionadas con él, no va a ser lo último. En consecuencia, no hundiremos nuestras raíces en él; no estableceremos fundamentos profundos en él; y no edificaremos en unión con él (con el nombre de Dios sobre ello), ni siquiera de una manera religiosa. Tu y yo debemos entrar en la suprema actividad de Dios en esta dispensación, la cual consiste en sacar fuera de este mundo, en asociación consigo mismo, aquello que permanecerá eternamente cuando todo lo demás haya pasado.


(Traducida por Rodrigo Abarca)


¡TE HIZO NUEVO!
by Gary Wilkerson


¿Has sido libertado? Probablemente pienses: “¡Por supuesto! He sido lavado, redimido, santificado por Jesús, y vivo para Él”

 Ahora aquí hay preguntas subsecuentes: ¿Tu vida cotidiana refleja la gloriosa libertad que acabas de describir? ¿Tus amigos, tu esposo o tu esposa, tus hijos, dirían que has sido libertado? ¿O eres como multitudes de cristianos que sienten que están en un columpio espiritual? ¿Tu caminar con Cristo está continuamente arriba y abajo, aparentemente espiritual por un momento y carnal en el momento siguiente?

Nosotros aceptamos por fe las grandes verdades acerca de la obra de Jesús por
nosotros: salvación, redención, santificación, liberación. Sin embargo,
para muchos de nosotros, estas son “verdades espirituales” que existen en
otro mundo. Cantamos y nos regocijamos en la iglesia cada semana acerca de lo
que Jesús ha hecho por nosotros, pero ¿Su regalo de libertad es una realidad
en nuestras vidas diarias?

A veces, todos luchamos por permanecer puros en pensamientos y acciones. Tal
vez esta semana dijiste algo desagradable a tu esposo o esposa y te has sentido
inquieto: “¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo ser de bendición en mi
matrimonio? "

Cada vez que fallamos en nuestro caminar con Dios, nos preguntamos: “¿Dios
me libertó realmente?” Quizás a veces incluso te cuestionas tu salvación.
Amigo, eso no es libertad. Entonces, ¿Qué es lo que significa realmente ser
libertado en Cristo? La primera evidencia de esto viene de Jesús, quien dice:
“¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura
un codo?… Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas
estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:27, 33)

Cristo ofrece las mismas palabras para todos nosotros que nos preocupamos por
nuestras vidas espirituales: ¡No se afanen! No importa cuán destrozado te
sientas acerca de tu caminar con Dios. Él declara que tú eres una “nueva
criatura” (Vea 2 Corintios 5:17). En el momento en que elegiste seguir a
Jesús, Él te hizo nueva criatura y eso nunca cambia. Incluso cuando crees que
te has alejado demasiado, Jesús dice lo contrario: “No te afanes. He provisto
todo para que tu puedas tener comunión conmigo”

 http://www.worldchallenge.org/es/node/22304?src=devo-email

Romanos 8 :)

Viviendo en el Espíritu

8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
8:2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
8:3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
8:4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
8:5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
8:6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
8:8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
8:9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
8:10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
8:11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
8:12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;
8:13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
8:19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
8:20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;
8:21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
8:22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;
8:23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
8:24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?
8:25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
8:27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
Más que vencedores

8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
8:36 Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

La unión del cuerpo es Cristo, la cabeza del cuerpo es Cristo, quien obra en el cuerpo es Cristo

Para desactivar música de fondo ir al final de la página y se encontrarán con el reproductor. Bendiciones :)

INCORPORADOS DENTRO DE CRISTO


Ahora lo que es cierto es que Cristo ha de tener Su Ayuda Idonea en todos los que han de llegar a ser propiedad de Dios, y ser usados para la realizacion en alguna manera de Su Eterno Proposito.


Deben ser:

Nacidos procediendo de Dios.
Enviados procediendo de Dios.
Tener una revelacion espiritual y una vision que procede de Dios.
Hablar las palabras que proceden de Dios.Solamente hacer las obras que proceden de Dios.                            
Solamente buscar primero el Reino procediente de Dios.
Asegurarse que en el caso de ellos “todas las cosas proceden de Dios”.

Esta era la Base Apostolica. El Espiritu Santo habia venido para hacer que esto fuese simultaneamente posible y actual. Esa es la razon de la efectividad de sus testimonios y obras. Sabian el significado de ser “bautizados por un Espiritu dentro de un Cuerpo,” de cuyo Cuerpo, Cristo es la Cabeza. De esa manera la Soberana Cabeza efectua la obra a traves de los miembros de este modo incorporados. Los tales no tuvieron actividad independiente, ni planes preparados por su propio ego, ni tramas, ni intrigas, que son producto de sus propios pensamientos, razonamientos, inventiva, o entussiasmo, aunque fuese “para Cristo,” o para “el Reino,” o en Su Nombre.” Todo tiene que venir por revelacion del Espiritu Santo procedente de la Cabeza…

Como el Padre es la Cabeza del Hijo, asi tambien el Hijo es la Cabeza del Cuerpo, y como el Hijo ha morado en el Padre, asi tambien El declara que debemos morar en El. No debemos de actuar espoleados por nuestra interna vida natural, ni tampoco por influencias externas, hasta que primeramente hayamos verificado que realmente procede del Espiritu Santo. Esto se refiere especialmente a asuntos religiosos, porque es en esa area que nos es posible hacer los mas grandes errores. La reaccion de nuestras emociones naturales, o razonamientos personales, o nuestra voluntad propia cuando somos impactados por alguna sugestion, pueden llevarnos a mucha maldad. El peligro que tienen muchas obras evangelisticas, ensenanzas espirituales, y propaganda misionera, esta en la tendencia de estimular las emociones y en ofrecer premios espirituales, en vez de la imperiosa nota de Cristo y los apostoles.

Muchas decisiones han sido efectuadas bajo esas condiciones, lo cual no ha resultado capaz de aguantar cuando todo es puesto a prueba y la comprobacion final revela que todo ello realmente no es una obra del Espiritu Santo.

Tal vez, nunca ha habido un tiempo durante el cual hoy existe tanto que se designa “Servicio Cristiano,” cuando hay mucha organización, maquinaria, propaganda, gasto de tiempo, energia y maneras de actividad “Cristiana” y cuando hay tanta gente interesada, pero es dudoso, hablando comparativamente—que haya resultado en verdadera efectividad espiritual. La clave esta en francamente preguntarnos: ¿Cuanto todo esto procede directamente de una revelacion o iniciativa de Dios por medio del Espiritu Eterno? ¿De cuánto todo esto puede verdaderamente decirse que “El Espiritu Santo dijo…”  “Parecio bien al Espiritu Santo”;  “Vino por revelacion del Espiritu Santo”?

O, por otra parte, ¿cuanto de todo esto es meramente humano, producto de discusiones, inventivas, impulsos, entusiasmo, imaginacion, filantropia, interes en una causa buena, etcetera? La medida que tiene el instrumento humano en su corporativa union identificada con Cristo es la merdida de una verdadera obra de Dios lograda a traves de uno que esta rendido a Dios. Tal vez mucho exista que parece exitoso y que impresiona como verrdaderos logros, pero cuando “el fuego” haya hecho su obra, se descubra que la diferencia entre lo verdadero y lo aparente es minima. Al fin y al cabo, “la carne NADA aprovecha,” aunque aparentemente parece tener grandes resultados. No es lo que se hace PARA Dios, sino lo que es hecho POR Dios lo que perdura. Queda para nosotros que nos aseguremos que estamos totalmente en Cristo, y viviendo en el Espiritu Santo; y todo el resto resultara espontaneo. No es posible lograr un verdadero permanecer en Cristo, hasta que primero realmente lleguemos a estar incorporados en El.

Traducido del Ingles al Espanol de la pagina 13 del primer volumen de “Living Water from Deep Wells of Revelation” por T. Austin-Sparks. (Traducida por Fred Malir)

http://www.austin-sparks.net/espanol/002807.html



Solo Cristo



Solo Cristo esta en el centro mismo del foco de las epocas y las eternidades. ¿Qué es lo que el Cielo exclusivamente espera ver y que estan mirando? Enfaticamente, solamente a lo que esencialmente es la Persona que es Cristo. ¡Ahora no estan mirando a simbolos, figuras, tipos, representaciones, sino a la realidad, la actualidad! ¡No, no miran a la “Iglesia” como algo objetivo! ¡No, no miran al Reino de los Cielos como si fuera un lugar y un objeto de percepcion! “La venida del Reino de Dios no es algo que todo el mundo pueda ver. No se va a decir: ‘Aquí esta’, o ‘Alli esta’; porque el reino de Dios ya esta entre ustedes.” (Lucas 17:20,21). Es una falacia pensar y hablar de la Iglesia sin significar a Cristo mismo. ¡No son sujeto y objeto! Son uno. La Iglesia es Su Cuerpo, Su Esposa; ellos son “una carne” (Efesios 5:31).

…Es asimismo una falacia pensar y hablar del Reino del Cielo y no referirse a Cristo Mismo. Son lo mismo. En los Evangelios los dos son presentados juntos. El Mesias es presentado como Rey y tambien como Reino. La misma naturaleza del Reino corresponde a la del “Hijo del Hombre.” Tanto el Reino, como el Rey, son del Cielo.

…Lo que Dios y el Cielo estan mirando y esperando no es algo llamado la Iglesia, ni iglesias locales, como tales. Dios y el Cielo estan mirando y esperando a Cristo, en Su naturaleza, Su naturaleza celestial; en espiritu y en verdad; en vida eterna; en conducta y en comportamiento; en virtudes y en carácter; en influencia y en impacto; y en victoria sobre el pecado, Satanas, y el mundo. Muy positivamente no es la localidad en terminos de geografia, sino que, como dijo Jesucristo: ”Donde dos o tres estan reunidos juntos en (dentro de)  mi nombre,alli estoy Yo.” Tal vez dos o tres esten navegando en un barco o volando en un avion, y ninguno de estos medios de transporte este en un lugar o localidad fijos. Cristo puede estar en Efeso, o en Laodicea, o en cualquier otro lugar, pero ¡es Cristo mismo quien define la Iglesia, y no el lugar! Cristo puede estar en la congregacion, la institucion, la denominacion, mientras que ninguno de estos—como un total—puedan estar en Cristo. Nosotros buscamos a Cristo. Nos congregamos a El. El es la Base; nos congregamos sobre El.

--Setiembre, 1970

por T. Austin-Sparks

Traducido del Ingles al Espanol de la pagina 96 del libro “Words of Wisdom and Revelation” por T. Austin-Sparks. (Traducida por Fred Malir)

Unidos a Cristo, Unidos en Cristo, Unidos para Cristo.

Unidos a Cristo, Unidos en Cristo, Unidos para Cristo.


Es cierto que cada ser humano piensa sus propias cosas, realiza sus propias acciones, que nadie es igual a otra persona, ya sea en rasgos físicos o psicológicos, pueden existir similitudes pero siempre habrá algo que se distinga. Pero aún con todas las diferencias el  Señor nos llama a ser un cuerpo, a animarnos mutuamente, a compartir nuestras cosas, podemos ver reflejado esto  cuando Pablo le escribe a la iglesia en corinto: 1cor 1:10 “Os ruego,  pues,  hermanos,  por el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  que habléis todos una misma cosa,  y que no haya entre vosotros divisiones,  sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”.  Quiero detenerme un poco en las palabras marcadas “PERFECTAMENTE UNIDOS” esto no es una palabra más, ni una idea que si quieres puedes cumplir, es algo que se DEBE hacer, es lo que se necesita para poder experimentar la unidad del cuerpo. Un ejemplo práctico, nuestro cuerpo no trabaja por separado, es decir, mi brazo no funciona solo, mis dedos no funcionan solos, mis piernas no funcionan solas. Hace casi dos años ya, sufrí un accidente, donde me fracturé la pierna, quedé inmovilizado por unos meses producto de eso, y me di cuenta que mi cuerpo necesitaba de esa pierna para poder caminar con normalidad, para realizar mis actividades con normalidad,  pero mi vida “normal” no pudo continuar, fueron 7 largos meses de recuperación y en si fue un trato del Señor. En fin, a lo que voy es que el cuerpo depende de todos sus miembros, el cuerpo es un ORGANISMO. Un organismo es un conjunto de órganos que forman un cuerpo y así mismo pasa con nosotros, la iglesia. La iglesia es un cuerpo, la iglesia es un organismo (que quede claro organismo no es lo mismo que Organización), la iglesia es un conjunto de miembros (tú y yo) que trabajan para darle vida al cuerpo, en la iglesia todos somos dependientes de los otros miembros, la iglesia es más que una familia, la iglesia es algo más profundo, es unión, y esa unión es lograda mediante ¡Cristo! Aleluya.  La cabeza de la iglesia es Cristo “y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia…” col 1:18. Y es en Él y por Él donde alcanzamos la unidad y esa unidad es para ÉL, recordar que nosotros somos la novia de Cristo, nosotros estamos unidos a Él, y Él nos dice Yo soy la vid y ustedes los pámpanos, al permanecer en Él nos dará mucho fruto, pero el estar separados de Él nada podemos hacer . Al estar en  Cristo, nos despojamos de nuestro yo, y le pertenecemos a Él y ya no importa si existen las diferencias por denominaciones, por cultura, ya no importa quien sea tal o tal persona, somos todos parte del cuerpo de Cristo, somos UNO en Cristo. Gal 3:28 “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo,  de Cristo estáis revestidos.  Ya no hay judío ni griego;  no hay esclavo ni libre;  no hay varón ni mujer;  porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”  Y lo importante de todo esto es que al estar unidos, PERFECTAMENTE unidos en Cristo, edificamos la iglesia, colaboramos con Dios, y nos preparamos para su Venida. Pero para todo eso, tenemos que tener una vida en comunión con los hermanos, saber cómo está el otro miembro del cuerpo al que perteneces, trabajar en conjunto, para el maravilloso organismo al que pertenecemos. Hermanos ¡MARANATHA! Cristo viene, y es cada vez más claro, el tiempo se acerca, sonarán las trompetas y su iglesia tiene que estar preparada. (…) firmes en un mismo espíritu,  combatiendo unánimes por la fe del evangelio (…) Fil 1:27. La misma Trinidad de Dios nos enseña que la unidad es esencial, el Padre está unido al hijo, el hijo al Padre. “Para que todos sean uno;  como tú,  oh Padre,  en mí,  y yo en ti,  que también ellos sean uno en nosotros;  para que el mundo crea que tú me enviaste.  La gloria que me diste,  yo les he dado,  para que sean uno,  así como nosotros somos uno.  Yo en ellos,  y tú en mí,  para que sean perfectos en unidad,  para que el mundo conozca que tú me enviaste,  y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.” Juan 17:21-23. Que palabras más maravillosas, aquí queda claramente demostrado el Perfecto Amor del Señor, y es su deseo que nosotros seamos PERFECTOS EN UNIDAD, con el propósito de que el mundo conozca al Padre, conozca su amor, conozca la Verdad, a través de su iglesia, somos y debemos ser el reflejo de Cristo aquí en esta tierra, para eso fuimos ¡llamados! Pero para eso hay que entender y recordar frecuentemente que estamos Unidos A Cristo, estamos Unidos EN Cristo y unidos PARA Cristo. Amén

Gracias Señor por esta unidad que solo es posible al permanecer en Ti.

Cristóbal Muñoz V.